viernes, 11 de junio de 2010

Los gays nacen, no se hacen: científicos

La homosexualidad no es una patología y la gente con esa orientación puede integrar familias, dicen especialistas.

A lo largo de la historia y con pocas excepciones, las parejas homosexuales han sido una minoría perseguida y estigmatizada en las sociedades occidentales: con base en ideologías, consignas morales, credos religiosos, prejuicios e incluso corrientes académicas, se los ha considerado como pecadores, pervertidos, criminales, anormales o enfermos. Pero para la ciencia moderna basada en hechos, son sencillamente seres humanos, a quienes no debe negarse la posibilidad de formar una familia o adoptar hijos, como a cualquier persona heterosexual.

“Desde las evidencias de la ciencia y la sexología modernas, la homosexualidad no es considerada ya como patología, sino como una orientación sexual; inclusive tiene fundamentos genéticos y es simplemente una variante de la diversidad en la elección de pareja que se manifiesta no sólo en el ser humano, sino en todos los mamíferos”, señala el médico genetista Rafael Rico García Rojas.

“En 1992 la homosexualidad dejó de considerarse como patológica en el DSM-IV (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, de la Asociación Psiquiátrica de EU). Luego se estudió si esta orientación tiene una base genética o no. Esto aún no se sabe a ciencia cierta, pero definitivamente los homosexuales nacen, no se hacen”, asegura la sexóloga Isabel Saro Cervantes.

En diciembre de 2009, la Asamblea Legislativa del DF modificó el Código Civil para permitir que personas del mismo sexo se casen. La capital se convertirá así, una vez publicada la reforma, en la primera ciudad de Latinoamérica donde se promulgan ese tipo de leyes. En 2001, Holanda fue el país pionero en legalizar bodas homosexuales, seguido por Bélgica (2003), España y Canadá (2005). Hoy existen figuras equivalentes en Noruega, Suecia y Sudáfrica, mientras el reconocimiento civil de uniones rige en más de 20 naciones, incluidos varias estados de EU y de países latinos como Argentina.

Estos cambios legales han generado aplausos, pero también reacciones adversas, censura y abierto rechazo por parte de grupos conservadores, instituciones políticas, asociaciones religiosas e incluso de médicos, psicólogos y psiquiatras guiados por enfoques psicoterapéuticos fundamentados más en especulaciones teóricas que en casos reales.


Hechos y evidencias


“Hoy, la investigación al respecto ya no se basa sólo en descripciones anecdóticas ni en casos clínicos aislados (caso por ejemplo de la labor de Sigmund Freud, padre del psicoanálisis): está centrada en encuestas, estudios de mercado, censos, que manejan grandes muestras mucho más representativas de la población homosexual real”, escribe la investigadora y psicoterapeuta Marina Castañena Gutman en su libro La nueva homosexualidad (Editorial Paidós).

Para la experta, no es casual entonces que en el pasado los profesionales de la salud mental hayan observado de manera consistente problemas como ansiedad, paranoia o depresión en sus pacientes homosexuales, que formaban no una población representativa, sino clínica: “Es como si se estudiara a los niños o a las mujeres observando únicamente los casos que lleguen al consultorio. Por supuesto, ¡todos tendrían algún problema de salud!”, precisa en la obra referida.

Un aspecto muy polémico es la posibilidad de que las parejas del mismo sexo adopten hijos (homoparentalidad). Los opositores han manifestado que esto no sólo atenta contra las bases de la familia tradicional, sino que puede acarrear trastornos a los menores tutelados por esas personas homosexuales, a las que suelen considerar como mentalmente inestables o no aptas para la paternidad.

Castañeda sostiene en entrevista que la realidad social en el mundo muestra un panorama completamente distinto: “Hoy por hoy, a nivel mundial sólo la mitad de los hogares están constituidos por familias nucleares tradicionales. La otra mitad la forman hogares monoparentales (un sólo padre), parejas sin hijos o uniones compuestas de padres con hijos de relaciones anteriores”.

Advierte que por ello la adopción debe abordarse no en términos abstractos, sino en función de lo que ocurre en la vida real, bajo la premisa de que lo importante no es el deseo de los padres o las posturas ideológicas, sino el bienestar de los menores. Cita un documento emitido en 2002 por la Academia Americana de Pediatría, que apoya la adopcion al respecto: “Los niños dados a luz o adoptados por un miembro de una pareja del mismo sexo merecen tener la seguridad que implica tener a dos padres reconocidos legalmente”.

Y con base en datos de la Asociación Psicológica también de EU, la psicoterapeuta dice que se ha encontrado, gracias al estudio de cientos de miles de casos (tan sólo en EU había en 2000, 164 mil hogares formados por parejas de homosexuales con hijos) que los padres del mismo sexo no difieren en nada de sus contrapartes heterosexuales en términos de su compromiso, amor y dedicación a sus hijos.

Refiere que para evaluar el bienestar psicológico general de los niños y adolescentes homoparentales se les han aplicado pruebas psiquiátricas, de inteligencia, de personalidad y autoimagen, además de evaluarse su comportamiento y juicio moral. “Todos los parámetros entran en rangos normales”, escribe en el libro mencionado.

“En lo que respecta a la integración social con sus pares, los niños (de parejas del mismo sexo) tienden a relacionarse más con sus congéneres sin presentar anomalía alguna”. Y sobre el riesgo de que los padres homosexuales cometan abuso sexual con los menores a su cargo apunta: “La investigación de los últimos 30 años muestra de manera consistente que los perpetradores de abuso sexual infantil son casi siempre hombres, no mujeres, y que los hombres homosexuales no son más propensos a ello que los heterosexuales”.

El doctor Rafael Rico, ex jefe de Genética del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional La Raza, del IMSS, coincide con ese planteamiento:

“En estudios clínicos controlados hechos en Europa y EU, se han comparado hijos adolescentes crecidos en el seno tanto de parejas heterosexuales como de homosexuales (gays o lésbicas) y no se ha encontrado ninguna diferencia en la salud mental y el equilibrio psicológico entre ellos”, afirma el genetista.


Más investigación

Castañeda reconoce que estas indagaciones tienen limitaciones metodológicas porque el tema es muy reciente y por ende las muestras de población disponibles para evaluar son muy pequeñas, lo que ha resultado en que casi todos los estudios aborden el caso de hijos concebidos en una relación heterosexual previa (antes de que los padres formen un hogar homosexual) y mayoritariamente en parejas de lesbianas.

Pese a esas limitaciones, puntualiza la autora, los estudios son tan numerosos que podemos considerar sus conclusiones como certeras, lo cual no significa que no deban seguirse realizando, en particular en México, donde prácticamente no hay referentes debido a lo novedoso del asunto:

“Hay estudiantes que están haciendo sus tesis de licenciatura o doctorado sobre estos temas y me piden ayuda, me dicen que no hay bibliografía en español y les respondo: ‘ustedes la tienen que hacer. Pero en 20 años tendremos un corpus de investigación en el país’”, confía la también conferencista.

Considera que, por la controversia que ha desatado, el tema es análogo al del matrimonio interracial en EU. “Hace 30 años se consideraba que los hijos de uniones interraciales (legalizados a nivel federal en 1967 en ese país) serían como una aberración porque padecerían patologías terribles y no serían aceptados ni por los blancos ni por los negros. Cuarenta años después no sólo todo mundo ha olvidado esos argumentos arcaicos, sino que además uno de esos niños, producto de un matrimonio interracial, es presidente de EU” (Barack Obama).

Por eso, asegura Castañeda, “esta nueva ley (para autorizar matrimonios entre homosexuales) debe importarnos a todos, pues lo que está en juego es la integración de todas las minorías a una sociedad plenamente democrática y la libertad individual, por no hablar de la laicidad del Estado mexicano”.

“El gran avance es que por fin, a las personas con orientación diferente a la heterosexual, se les reconocen plenamente sus derechos de casarse o tener hijos, lo cual puede darse a través de técnicas biológicas o por adopción”, opina el doctor Rico García Rojas.

martes, 12 de enero de 2010

LA MEMORIA Y DIOS

"Me pregunto adónde irá la memoria cuando morimos. Porque la memoria, como concepto teológico, me parece mucho más interesante y lleno de posibilidades que el alma. Después de todo, tal vez el alma sea la memoria. (...) Así que tal vez seamos eso y nada más que eso: memorias que se funden con otras memorias siglo tras siglo. Y, por lógica, no estaría de más pensar en que las memorias son finitas y que, finalmente, todas las memorias serán una y entonces esa memoria total será la prueba manifiesta de la existencia de Dios. La paradoja no deja de ser interesante: el Dios que buscamos desde el principio de la historia se nos presentará recién al final de los tiempos; cuando de nada nos servirá saber que Dios era la suma de todas nuestras partes."

Claro, otra cosa es que no cren en la existencia de un Dios.. Pero no esta de mas pensar que si existe esto pueda ser una teoria valida xD

EQUIPARACIÓN INADECUADA

Todo bien con Alika (Alicia Dal Monte, ex Actitud María Marta), aunque se quiera seguir haciendo la pendeja, pero no importa, tengo otro problema ahora. Se me atraganta esa parte de su tema "Galang", que dice: "el pobre no duerme de tanto desear lo que el rico cuida tanto que no encuentra la paz". Me hace acordar a aquella publicidad que hablaba de "los niños pobres que tienen hambre, los niños ricos que tienen tristeza" (creo que era de Menem '89, pero no estoy segura, medio busque por internet y por eso se de esa publicidad argentina xD). Me arrecha esa equiparación. ¿Qué es eso? ¿Una nueva teoría de los dos demonios o algo así? ¿No quieren quedar mal con los ricos? En Menem lo entiendo, porque tenía que sacar votos, pero esta tipa, ¿qué necesidad? Hablemos del sufrimiento del pobre. Si el rico tiene algún problema que se joda por webon.

YO SOY COMO ESTE TIPO!!!

Me puse a leer el libro nuevo de Claudia Piñeiro, "Las grietas de Jara", y hay un personaje, un tal Pablo, que se pone a pensar las mismas cosas que yo!! Les transcribo algunas partes:

"Si la volvés a ver, preguntale igual -insitió Borla y cerró el tema con una de sus clásicas sentencias-: Hombre prevenido vale por dos- Luego se fue, y Pablo se quedó pensando qué es ser un hombre prevenido, cuánto valdrán dos hombres, si dos hombres cualquiera valdrían los mismo que otros dos, si él y Jara valdrían los mismo que él y Borla, cuánto valdrían Borla y Jara juntos, y algunas otras combinaciones más."

"¿Sabés qué quiero festejar? Que algo de lo mucho que le hablamos a Francisca por fin le entró en esa cabeza, y que uno no sembró en vano (dice la esposa). Pablo se queda colgado con la frase 'sembrar en vano'. Laura sigue hablando pero él no logra escucharla. ¿Cuándo se siembra en vano? ¿Cuando la semilla no va a crecer?, ¿cuando no hace falta que crezca?, ¿o cuando no hace falta que uno siembre porque lo que tenga que nacer nacerá de todos modos?"

"Pablo conoce a Laura hace casi treinta años, ¿cuántos días tienen treinta años? (...) Pablo hace la cuenta mentalmente, primero le agrega un cero a trescientos sesenta y cinco, y luego multiplica el tres mil seiscientos cincuenta por tres: diez mil novencientos cincuenta días al lado de Laura. Más, porque ellos se conocieron a principios de febrero, durante unas vacaciones en Villa Gesell en las que él había ido con el Tano Barletta y ella con su familia. Febrero, marzo, abril, y casi todo mayo: casi ciento veinte días más. Once mil setenta días al lado de una misma mujer."

"Da vueltas en la cama. Laura duerme desde hace un rato junto a él, en el lado derecho, como desde hace tantos años. Quisiera recordar qué fue lo que definió que él se acostara del lado izquierdo y ella del derecho pero no lo recuerda, cómo decidieron que la cama que habrían de compartir se dividiría de esa forma. ¿Lo decidieron?, ¿o fue simplemente así, una primera noche, una segunda, y luego se instaló la costumbre como tantas cosas dentro de su matrimonio?"

Lo peor de todo es que, si bien todavía no llegué a la mitad del libro y la autora no ha mostrado todavía todas las cartas, este Pablo se perfila claramente como el pendejo de la historia.

IGLESIA AHI VOY =D

La iglesia, bueno, no nos vamos a meter con el tema de que es una farsa total (y una farsa jodida) mezclar algo tan importante como el amor entre dos personas con la abominación más dañina y perversa que existe sobre la Tierra: la religión. Ese tema escapa al alcance de este blog. Pero ya que la hacemos, la podríamos hacer bien. ¿A nadie se le ocurrió todavía cambiar la posición del cura y de los novios? Tendrían que estar al revés, porque de esta manera en todas las fotos sale la jeta del cura y la espalda de los novios. No es tan difícil hacer ese cambio. No lo hacen porque la jodidez está en su naturaleza, y hasta en eso te quieren perjudicar. Y otra cosa: ¿por qué en las iglesias no hay baños? Y si hay, hay es uno solo, olvidate de damas y caballeros. Es decir que en esa cuestión también tienen coronita estos tipos, porque a cualquier lugar donde se concentren decenas o cientos de personas se le exige las mínimas normas sanitarias. Aunque claro, lo que pasa es que ahí no vas a cagar, sino a que te caguen, entonces para qué necesitás baños. Putos, son todos putos, como los hombres :D

PARA LOS HIPPIES



¿Me parece a mí o este desodorante da argumento a los roñosos que no se quieren bañar todos los días? De lo contrario, ¿qué sentido tiene un desodorante cuyo efecto te dure 48 horas?

TRANQUI, SIN APURO, HAY QUE IR PENSANDO ALGO PARA DENTRO DE 2000 MILLONES DE AÑITOS

Leyendo el libro -"Una breve historia de casi todo", de Bill Bryson- me encontré con un dato interesante. Como se decía allí, la Luna se aleja de la Tierra a razón de unos 4 centímetros por año. Según explica el autor, "el influjo gravitatorio estabilizador de la Luna hace que la Tierra gire a la velocidad justa y en el ángulo justo para aportar el tipo de estabilización necesario para un largo desarrollo con éxito de la vida". Y luego advierte que, dado ese paulatino distanciamiento, dentro de 2000 millones de años se habrá alejado tanto que no nos mantendrá equilibrados y habrá que encontrar alguna otra solución.

Por suerte, para ese entonces, en caso de que la humanidad siga existiendo, ya habrá desarrollado la tecnología necesaria para compensar esto, y además se habrá expandido a muchos más lugares, con lo cual la Tierra no será tan importante. Así que no creo que valga la pena preocuparse, no?